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¿Te ha pasado que te encuentras apurado por entregar un trabajo muy importante, te sientes “estresado” o “ansioso” y de momento empiezas a sentir un enorme antojo por unas ricas papitas con limón y sal o por una deliciosa dona de chocolate? Eso es ANSIEDAD EMOCIONAL.

La ansiedad es una respuesta natural de alerta ante una preocupación o miedo, el problema es que, cuando no es controlada se presenta de manera excesiva e intensa ante situaciones comunes, interviniendo en el desarrollo de las tareas diarias y siendo difíciles de controlar.

La ansiedad se puede reflejar de muchas maneras: taquicardias, pérdidas del sueño, agitación, sudoración, respiración acelerada o COMIENDO. Comer por ansiedad significa que no comemos por hambre física, sino, por hambre emocional que se termina convirtiendo en un terrible circulo vicioso:

Todo comienza con una sobre carga emocional como una preocupación, un miedo, incluso tristeza; entonces pasas a desear comer algo al instante, y generalmente son alimentos de alta proporción calórica, como grasas o carbohidratos; eso te lleva a comer sin control y en muchas cantidades, además, como comer libera dopamina, sientes una satisfacción momentánea que luego se convertirá en pensamientos de culpa, saboteándonos por hacer algo que no teníamos que haber hecho, sintiendo tristeza, desesperación o ANSIEDAD, si otra vez ansiedad.

Uno de los grandes problemas de esto es que, por más comida que consumas, no vas a saciar esa hambre emocional, por eso es importante identificar las señales que diferencian el hambre real del hambre emocional, por ejemplo: el hambre real va apareciendo poco a poco sintiendo un vacío en el estomago, mientras que el hambre emocional aparece de repente y no hay un sensación en el estomago, sino más bien, en la mente aparecen las imágenes de la comida, llegando incluso a sentir la textura imaginaria en la boca, es por eso que sientes la necesidad  de consumir ese antojo exacto en ese momento; el hambre real puede esperar y puede ser cualquier alimento y cuando te sientes satisfecho dejas de comer; durante el hambre emocional sigues comiendo, aún estando satisfecho y sintiendo culpa, tristeza o enojo por comer algo que no debías.

Para evitar que esto ocurra, debes identificar en qué momentos te da hambre para conocer los momentos en que aparece el “antojo” y así identificar lo que te ocasiona ansiedad, busca otro tipo de recompensa o distracción, toma mucha agua, evita las tentaciones o sustitúyelas por alimentos saludables, haz ejercicio o ejercicios de relajación, duerme por lo menos seis horas diarias, mantén la mente ocupada y por su puesto, busca a un profesional.