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Hoy en día es cada vez más difícil mantener una empresa ya sea privada o pública dentro de un ecosistema de productividad donde cada día aparecen nuevas empresas que atienden a las exigentes y cambiantes necesidades de los clientes y usuarios.

Las empresas de antes o llamadas empresas tradicionales son cada vez menos productivas y competitivas ya que el mercado actualmente está acostumbrado a un contexto de diversidad y creatividad constante, este mercado tiene cada vez más opciones donde elegir y por lo tanto demanda un nivel cada vez mayor de adaptación tanto de servicios como de productos, aunado a que solicitan un tipo de relación más cálida, competente y rápida, características que para hace años eran muy distintas.

Hay que tener en cuenta que nuestros clientes o usuarios nos comparan en todo momento, no solo con productos o servicios similares a los nuestros, sino con modelos de servicios de empresas de distintos sectores. Esto hace que las empresas que sobreviven ante esta realidad, o bien tienen un nicho de mercado muy concreto, o tienen un producto/servicio que hace la diferencia.

 

¿Qué es la innovación?

 

Las empresas indistintamente si son públicas o privadas, independiente de si son tecnológicas o no, necesitan encontrar y saber explorar desde distintos enfoques los problemas y las nuevas necesidades de su sector si quieren generar nuevos modelos de negocio o de servicios.

A esta capacidad para encontrar oportunidades y resolver los problemas que están en el mercado con éxito se le llama innovación.

Con la innovación conseguimos obtener ventajas competitivas que permitan que nuestro nicho de mercado mejore, y seguramente llegar a otros que no habíamos previsto, proporcionando soluciones desde la experiencia y la empatía con el usuario aplicando ciertas estrategias.

Existen muchos casos de éxito en el mercado, empresas que han innovado en donde todas han tenido como punto de partida al usuario y han construido un modelo de negocio nuevo sobre un mercado que ya existía, un nuevo enfoque innovador.

Para poder iniciar un proceso de innovación:

Si eres una empresa que acaba de empezar o si has llegado a un punto de madurez en tu negocio tras unos cuantos años y no has obtenido los resultados esperados,  es el momento de que te plantees si ¿tus productos están teniendo éxito o no?, un análisis del mercado y un cuestionamiento de tu modelo de negocio te permitiría saber cómo se encuentra en ese momento tu empresa. Con ello vendrá la convicción de la necesidad de evolucionar y de buscar una solución que se adapte a la nueva realidad que has percibido.

Piensa en el cliente y en sus necesidades. Esto te va a llevar a mejorar. Poner a las personas en el centro supone tener un nuevo enfoque para abordar los retos que surjan.

Un proceso de innovación debería de ser interno y debería implicar a toda la empresa. Hay que integrar esta cultura de “diseño” y de visión crítica en el día a día. Conocer mejor a los clientes y ser capaces de ofrecerles productos y experiencias agradables, en un mundo que cambia constantemente, es fundamental.

Tus equipos de trabajo necesitan adaptarse poco a poco y saber reaccionar rápidamente a las nuevas necesidades del mercado para poder entregar soluciones relevantes por delante de sus competidores.

Esto solo se consigue si este enfoque viene desde arriba y se impulsa hacia toda la organización la mayoría de las veces innovar supone salir de la zona de confort en la que se encuentran las empresas. Moverte en la incertidumbre y en un terreno desconocido cuesta, pero también puede ser muy estimulante.

Tres pasos para innovar:

  1. Lo primero, comprender, investigar, buscar:

En una fase inicial se tendrá que hacer una investigación: pregunta a tus clientes, habla con ellos de tus productos, habla con otras las personas, sal a la calle y mira de forma distinta como si fueras un niño, extráñate con lo habitual, hazte preguntas y empatiza con tu público, busca nuevos agentes que interactúen con tu producto o con tu servicio, busca nuevas necesidades no satisfechas, fíjate en otros modelos de negocio, prueba tú mismo tus producto o servicio.

No tengas miedo de encontrar errores o carencias, tienes que ser imparcial coherente y sincero para tener la capacidad de extrañarte con lo que ves. Es más sencillo si implicas a alguien que no esté vinculado a tu empresa, ya que tendrá una visión más fresca, pero si lo logras hacer tu mismo es más enriquecedor.

Documenta todo esto e implica a tu equipo en el proceso. Seguro que surgen muchas necesidades no cubiertas y muchos caminos de oportunidad durante esta fase.

  1. Segundo, conceptualizar:

Una vez que hayas comprendido y entendido los problemas que tienes que resolver y las oportunidades que quieres realizar, tienes que definir las soluciones. Primero tienes que plasmar con lápiz y papel la idea principal y luego en forma de modelo de negocio o servicio.

Cada problema encontrado se convierte en reto y los retos en ideas. En esta etapa te pueden ser útiles las herramientas tecnológicas de diseño de negocio como el “Business Canvas” o del diseño de servicios como el “Customer Journey”. Puedes encontrar mucha información de estas herramientas en la web o buscar asesoramiento especializado para que te ayude.

 

  1. Tercero, valida tu idea:

Las ideas en un principio casi ninguna salen bien, y no hay que obsesionarse con la perfección. Antes de hacer una inversión importante hay que probar, si es el caso, es interesante validar e ir iterando tu producto o servicio con un prototipo o un test. Esto sale más económico y te permitirá fallar barato.

Puedes buscar más información sobre Lean Startup que es una metodología que permite reducir el riesgo a la hora de lanzar un producto o servicio innovador al mercado.

Estos son los sencillos pasos básicos de un “ciclo de innovación” que puedes seguir, aunque cada uno tiene su metodología y sus herramientas, tener en la cabeza lo que conceptualmente significa cada uno te va a ayudar a empezar.

Sin embargo todo cambio, no está exento de riesgos, por lo que puedes intentar minimizarlos, hoy en día hay mucha información que puede ayudar en el proceso de innovar en cualquier ámbito de tu vida, desde la personal, hasta la laboral incluyendo la de puesta en marcha de un negocio.

Recuerda “La unión hace la fuerza y con creatividad nada es imposible para una empresa, área o negocio innovador”.