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El ruido es uno de los problemas que más nos afecta, no importa que vivamos en la ciudad o en el campo, según la Organización Mundial de la Salud, el ruido es cualquier sonido que supere los 65 decibelios, una cifra a la que de forma lamentable estamos más que acostumbrados cuando convivimos con miles de personas en un mismo espacio.

Sin embargo, lo malo no es el ruido; es la contaminación acústica. A veces es el vecino con la música a tope o las obras de rehabilitación que está realizando, pero son situaciones ordinarias que además de incomodar, pueden repercutir de manera particular y extraordinaria en la salud.

En formas severas, afecta el bienestar y la salud, la molestia contribuye sustancialmente a la carga de la enfermedad por el ruido ambiental. Entre otros síntomas que pueden aparecer podemos encontrar dolores de cabeza, insomnio, acúfenos o tinnitus (zumbidos persistentes), presión arterial alta, pérdida de audición, infarto de miocardio, bajo rendimiento cognitivo, estrés y accidente cerebrovascular la mayoría de las veces pasa desapercibido para mucho médicos, porque no se dedican a tratar de forma global al enfermo, cualquier problema que afecta a una parte del cuerpo, repercute en el resto.

Por eso es importante educar para prevenir, evitando lugares y sitios ruidosos, evitar escuchar la televisión o la música con auriculares a gran volumen; y, por supuesto, frenar el uso indiscriminado del móvil pegado a la oreja con conversaciones telefónicas muy extensas. Y sobre todo, intentar protegerse los oídos si se trabaja con herramientas que produzcan una gran vibración.

 Referencias

Basner, M. (2015, 04). Auditory and non-auditory effects of noise on health: An ICBEN perspective. The Journal of the Acoustical Society of America, 137(4), 2246-2246. doi:10.1121/1.4920192