//
(55) 56.77.93.07 y (55) 56.77.91.94

El comienzo de la formación docente comprende desde la llegada del futuro profesor a las Facultades en Educación con la finalidad de adquirir las competencias necesarias para afrontar los retos que exige la enseñanza. La enseñanza en el siglo XXI implica contar con una sólida formación presentando dos características básicas, la primera es tener en cuenta que los alumnos están preparados para vivir en la sociedad del conocimiento; la segunda es transmitir la enseñanza a una población diversa y heterogénea, tomando en cuenta que hoy en día los estudiantes deben ser preparados para vivir un proceso de aprendizaje continuo a lo largo de sus vidas.

Algo importante sobre la formación de los docentes es que deben ser expertos adaptativos, lo cual significa que deberán realizar un aprendizaje a lo largo de sus vidas, mediante procesos reflexivos que le permitan adquirir nuevos conocimientos y habilidades (Hatano y Inagaki,  1986 en Brandsford, Darling Hammond y LePage, 2005).

Uno de los desafíos educativos en la sociedad es formar profesores extraordinarios ya que en la actualidad a los estudiantes se les exige dominen contenidos y competencias, tengan pensamiento crítico, sean innovadores y así poder ser competentes en la sociedad. A lo anterior le podemos agregar que se debe considerar que dependiendo del nivel de los profesores, se reflejarán los logros académicos de los alumnos. Por ejemplo, recientes estudios han demostrado que la asignación de los estudiantes a buenos profesores es un factor más determinante en los resultados de aprendizaje que otros factores como el tamaño
de la clase y su composición (Sanders y Horn, 1994; Hanushek et al., 1999).

Otro de los desafíos importantes a considerar es que el profesor debe estar altamente comprometido con el aprendizaje por igual de los grupos y asegurar que no afecten los entornos individuales de los alumnos, tal y como lo señala Brandsford, Darling-Hammond y LePage (2005), deben ser preparados con un enfoque centrado en el aprendizaje y en el aprendiz. Es importante resaltar que los enfoques antes mencionados están dirigidos a enseñar a los profesores no solo a facilitar el proceso de enseñanza – aprendizaje, sino también a ampliar el espectro del alumnado para obtener un máximo rendimiento académico y profesional.

Los profesores deben estar preparados para la compleja tarea de la enseñanza (Ishler,Edens y Berry, 1996), que Lampert (2001) caracteriza mediante un sistema de relaciones entre el profesor, los estudiantes y la materia, y que concreta en los siguientes rasgos:

 La enseñanza no es nunca rutinaria.
 La enseñanza tiene múltiples metas.
 La enseñanza se realiza en un sistema de relaciones con diversos grupos de estudiantes.
 La enseñanza requiere múltiples clases de conocimiento.

Lo que se resume en que los profesores deben de ser expertos adaptativos, y tienen que vivir en constante renovación y actualización para realizar análisis y ajustes en las estrategias de enseñanza de acuerdo al entorno que se encuentran.

Se tiene que mencionar también que la profesión de docente debe poseer un conjunto de competencias específicas, manifiesta una comprensión sólida de los procesos de enseñanza, mantiene autonomía profesional y requiere de un compromiso profesional (Marcelo, 1994; Hoyle, 1995; Montero, 2001; Torre, Tejada y Oliver, 2004).

Además de contar con ciertas características generales, es importante mencionar algunas características básicas que García Garrido (1999), Shulman (2004) y Elbaz (1983) identifican y consideran deben estar presentes en el profesor:

 Personalidad definida. Empático, comprometido con la enseñanza, socialmente justo y democrático con los estudiantes.

 Poseedor de conocimiento. Garcia Garrido (1999) el docente debe ser especialista de un saber, sin ser interpretado de manera abusiva, pues el profesor debe ser a la vez humanista.

 Constructor de conocimiento práctico. El profesor debe contar con conocimiento teórico, pero no es hasta que lo pone en práctica, examina o experimenta alguna teoría que elabora su conocimiento práctico.

 Promotor de aprendizaje. Es la forma de transmitir su conocimiento de manera didáctica a los alumnos.

 Conducta ejemplar. Siendo el docente un transmisor de conocimiento es importante vivir personalmente los valores sociales y ciudadanos para que el alumnado los tome desde el mismo ejemplo.

 Miembro de una profesión. El trabajo de los profesores en las escuelas es la suma de profesionales que de manera individual pertenecen a una comunidad de conocimiento.

En el fondo muchos ciudadanos piensan que lo que hace un profesor lo puede hacer cualquiera, que basta solo ponerse… Se piensa que la docencia no es verdaderamente una profesión como los demás profesionales (medicina, abogacía, ingeniería…), sino más bien una simple ocupación para la que solo basta buena voluntad, sentido común y saber tres o cuatro cosas… (Garcia Garrido, 1999, pp. 439-440).