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Con la gran cantidad de dispositivos de cuidado personal, acondicionamiento físico y descanso que se presentaron en CES, las industrias médicas y de salud atrajeron muchas miradas durante el show tecnológico, uno de las novedades tecnológicas enfocadas en la salud fueron:

Guante robótico NeoMano, Es un guante especial que ayuda a las personas con lesiones de la médula espinal a realizar las tareas cotidianas con las manos. La recuperación de un ataque cerebrovascular es un proceso intenso. Después de que el cerebro se ha lesionado, puede tomar meses o años para que los pacientes recuperen las habilidades perdidas. Ahora, un nuevo dispositivo puede ayudar a los sobrevivientes de un accidente cerebrovascular a recuperar el uso de sus manos. 

Se llama Ipsihand y fue desarrollado por científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis. Los resultados de una prueba fueron dados a conocer en la publicación especializada Stroke, y explica cómo la Ipsihand ayuda a redirigir el control de la mano hacia una parte del cerebro que no está dañada. 

El proceso involucra un guante o brazalete que encaja sobre la mano, una cápsula de electroencefalografía no invasiva (o una tapa provista de electrodos que detectan las señales eléctricas de la actividad cerebral) y una computadora que amplifica esas señales.

“Hemos demostrado que una interfaz cerebro-computadora que utiliza el hemisferio intacto puede lograr una recuperación significativa en pacientes con accidente cerebrovascular crónico”, dijo Eric Leuthardt, coautor principal, en un comunicado.

Jarod Roland, un residente de medicina, prueba la Ipsihan

Aflac, Mi Pato Especial: Este pato-robot conforta a los niños que son tratados por cáncer, ayudándolos a aliviar su ansiedad. El pato grazna, mueve su cabeza y simula rutinas de atención médica como recibir quimioterapia.

La compañía de seguros aprovechó la feria CES para demostrar cómo su inversión en causas para prevenir el cáncer infantil puede tener un toque de innovación tecnológico.

Este robot interactivo en forma de patito que tiene como propósito ser un acompañante para los niños entre las edades de 3 y 11 años que padecen de cáncer, tiene zonas en su cuerpo mecánico que si se presionan pueden hacer que el pato grazne y haga otros sonidos supuestamente tranquilizantes. Además, en su pecho tiene un lector de la tecnología de radio frecuencias RFID que cuando el niño lo topa con unas tarjetas de “tarjetas de sentimientos” hace que el pato-robot reaccione con esos mismos sentimientos; esas tarjetas podrían usarse para obtener una respuesta del paciente sobre su estado de ánimo. Cada tarjeta tiene una cara que representa un sentimiento como feliz, triste, enojado, e incluso náusea. Los niños no tienen que hablar, pero sí pueden dejar que el pato-robot “hable” por ellos. Además, si el niño en cuestión tiene un celular, la tarjeta en forma de cohete se puede usar para que el pato-robot reproduzca sonidos tranquilizantes (se conectan por Bluetooth). También hay una manera para que los niños puedan “jugar al doctor” y darle al pato-robot sus medicamentos de quimioterapia por una línea PICC, una especie de catéter.

En el futuro, agregó Schwartz, la empresa planea  incluir una manera para hacer que los patos de diferentes niños en un mismo hospital puedan interactuar entre sí.

“Si los niños están más tranquilos, el tratamiento irá más suave y ellos serán más receptivos al momento de recibir sus tratamientos médicos”, dijo Schwartz. “Intentamos desarrollar un producto para reducir el estrés en los niños”.

El pato grazna, mueve su cabeza y simula rutinas de atención médica como recibir quimioterapia.