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Hablar de nuestra imagen, de cómo nos presentamos a los demás, de cómo nos vestimos, podría parecer que es hablar de algo superfluo o banal; sin embargo, estoy convencida de que no hay nada más alejado de la verdad.

Para entender mejor qué es lo que “la imagen”  representa, apliquemos por un momento este concepto a otros terrenos.

¿Qué imagen tiene nuestro país? En los últimos años, los hechos internos han deteriorado nuestra imagen hacia el exterior y han opacado las riquezas y bellezas que tenemos.

¿Qué imagen tiene una ciudad como la de México? Cuando recibimos visitantes extranjeros, quisiéramos que sólo vieran las bellezas que tenemos y pasaran por alto la basura, la contaminación, el tráfico, la violencia, etcétera.  Habría que preguntarnos si esa imagen que damos al exterior verdaderamente representa a los que vivimos en ella.

Nuestra colonia, ¿qué imagen tiene? Cuando transito por las calles donde habito, cómo agradezco ver que un vecino arregló y pintó su fachada, que alguien más sembró hiedra, o que la delegación mandó componer la banqueta que llevaba años rota.  Elevar la imagen de la colonia donde habitamos da dignidad a nuestra familia.

Imagine que recibe un regalo con una envoltura preciosa.  Al verlo, ¿qué se imagina que haya adentro? Algo bueno, bonito, de calidad ¿No? Sin embargo, si ese regalo le llega con una envoltura rota, sucia, la caja destrozada.  Al verlo ¿no empieza usted a preocuparse por el estado del contenido? ¿No inmediatamente piensa que es muy probable que sea un regalo reciclado del clóset? ¿Se imagina que hay algo igual de bueno y bonito que en el regalo bien presentado? Sin embargo, al abrirlo se da cuenta de que, perfectamente bien empacada, viene una pieza de crista fino.  ¿Se lo imaginaba? No, ¿Verdad? Eso mismo sucede con muchas personas: estamos llenos de valores por dentro, llenos de cualidades.  Pero, ¿cómo va la gente a saberlo si nos presentamos hechos una desgracia?

Victor Frankl decía que una obra de arte lo remitía al espíritu del artista.  Éste es el valor de la imagen.

Así, la imagen representa un valor estético importante, que muestra lo que somos, y tiene una enorme influencia en todo lo que nos rodea, de modo que valdría la pena detenernos y dedicarle un tiempo y un espacio; que retomemos esta parte que muestra un interior, y que busquemos un cambio.  La imagen es la puerta que abrimos a los demás para mostrar quiénes somos.

 

LA AUTOIMAGEN

 Nuestra imagen afectas la manera en que los otros nos perciben, pero lo más importante aún influye en cómo nos percibimos a nosotros mismos.  No podemos dar aquello que no tenemos.  Cuando usted se siente bien. Se ve bien.

Todos hemos tenido esos días que al ir caminando por la calle, o al entrar en el elevador, nos encontramos con nuestra imagen reflejada en un espejo, y nos sale del alma decir: “! Qué bien estoy hoy ¡He adelgazado un poco, el traje me sienta bien, me siento atractivo.  Son esos momentos mágicos que muchas veces quisiéramos atrapar y que se nos escapan de los dedos.

Recordemos por un instante esos momentos.  ¿Cómo estaban sus ganas de relacionarse con los demás? ¿Sus ganas de platicar, de sonreír? Bueno, ¡hasta el tono de voz al contestar el teléfono cambia! En esos días uno se siente así, sencillamente porque nos gustamos, porque sabemos que nos hemos cuidado, hemos hecho ejercicio, estamos satisfechos con nosotros mismos.  El sentirnos bien, el gustarnos… se refleja en todo.

FUENTE

 LA IMAGEN DEL ÉXITO, McGRAW-HILL INTERAMERICANA EDITORES, S.A. de C.V. 1998