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Gracias a la cirugia fetal, se tratan algunas enfermedades y malformaciones mortales sin tener que esperar a que el bebé nazca.

¿Puedes imaginar algo más delicado y frágil que un recién nacido? Ahora visualiza cómo es antes de nacer. Aun dentro del vientre materno, siendo tan vulnerable, el bebé puede sufrir enfermedades y requerir la ayuda de un cirujano para salvan su vida.

El doctor Rogelio Cruz Martinez, cirujano fetal de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo de la UNAM, ubicada en juriquilla, Queretaro, explica que este tipo de cirugias en el vientre materno únicamente se llevan a cabo cuando el feto tiene problemas de salud que ponen en riesgo su vida o lo amenazan con una discapacidad severa.

Algunos ejemplos son tumores en los pulmones, obstrucciones urinarias que ocasionan una vejiga gigante y mas adelante daño severo en los riñones, arterias tapadas que impiden que el corazón se desarrolle normalmente, hernia diafragmática o hidrotórax, que impide el adecuado desarrollo pulmonar.

Tambien en embarazos de gemelos pueden darse alteraciones de la placenta, lo cual ocasiona que los fetos se transfundan sangre uno con otro. En esos casos la cirugia fetal permite dividir la placenta y que cada bebé se desarrolle normalmente.

Las enfermedades mencionadas pueden ser diagnosticadas por un especialista en medicina fetal usando sistemas de ultrasonido de alta definición.

Los avances de la tecnologia permiten que muchas de las cirugias fetales se lleven a cabo mediante cirugia endoscópica. Se trata de un procedimiento minimamente invasivo, mediante el cual el cirujano accede al feto introduciendo en el abdomen de la madre instrumentos muy delgados, de un diámetro de entre uno y dos milimetros, que le permiten acceder a cualquier organo del feto, señala el especialista.

Existen problemas más graves que puede presentar una persona en vida fetal; uno de ellos es la mielomeningocelo, también llamada espina bifida. Este padecimiento es un defecto del cierre del tubo neural. La columna vertebral del bebé no cierra de manera correcta, por lo que hay una exposicion del tejido nervioso al liquido amniótico.

Cuando la enfermedad progresa, el feto puede desarrollar hidrocefalia. Una condición que produce un daño neurológico importante. Además de necesitar cirugia al nacer, también es común que la persona sufra invalidez de sus extremidades inferiores y deba pasar su vida en una silla de ruedas. Se trata de un mal altamente incapacitante que requiere mucha rehabilitación a lo largo de la vida.

Mediante una cirugía fetal abierta es posible corregir la espina bifida. Esta tiene que realizarse antes de la semana 26 del embarazo, para lograr el mayor beneficio con el menor riesgo. En diciembre de 2016 se llevo a cabo por primera vez este procedimiento en México, por parte del equipo de cirugia fetal del Hospital de Especialidades del Niño y la Mujer de Querétaro.

En la cirugia se requieren numerosos especialistas, entre anestesiólogos, neurocirujanos pediatras y un equipo de medicina y cirugia fetal. El primer paso consiste en administrar a la madre anestésicos avanzados que pasan a través de su sangre y la placenta al bebé para sedarlo. Durante todo el procedimiento monitorean la frecuencia cardiaca y la presión tanto del bebé como de la madre, para que estén estables.

El doctor Rogelio Cruz describe que esta cirugia innovadora consiste en una especie de cesárea donde se abre el abdomen de la paciente para extraer el útero y hacer una incisión pequeña. A través de ella, un neurocirujano accede a la columna del bebé para reparar el defecto. Cuando se termina la intervención, el útero se vuelve a cerrar y se rellena nuevamente de liquido amniotico, y por ultimo se regresa el útero al interior del abdomen de la madre.

Los médicos consideran que la operación es exitosa si el bebé se mantine en el vientre materno durante varias semanas de gestión más y nace idealmente después de las 37 semanas.

Tras el nacimiento, todo un equipo de rehabilitación de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo de la UNAM realiza una evaluación completa del funcionamiento cerebral del bebé e inician una terapia de neurohabilitación. Hasta ahora los especialistas han observado que los bebés que se somenten a esta cirugia prenatal tienen menos hidrocefalia, mejor función cognitiva y sobre todo, una mejor función motora en sus piernas.

Operar a un bebé antes del nacimiento es una tarea tan compleja y delicada, que sólo pocas personas la pueden realizar.