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¿Qué estás haciendo en este momento en tu vida para tener una buena calidad de vida en la vejez?

Seguramente muchos de nosotros ni siquiera nos lo hemos cuestionado o no lo tenemos tan claro o tal vez tengamos una visión muy estructurada o quizá ya estoy cerca de dicha etapa con un plan listo para seguir, pero que no necesariamente elimina sensaciones de incertidumbre o de inseguridad ante dicho evento. Vivimos nuestro día a día sumamente acelerados con múltiples estímulos donde el reloj muchas veces es nuestro jefe al que posiblemente no le solicitemos detenernos un poco y pensar respecto a esto.

Hagamos un recorrido por algunos aspectos a considerar respecto a esta etapa que si bien es cierto se quiere llegar en buenas condiciones, implica diversos retos y desafíos.

Debemos iniciar dejando muy claro que vejez y envejecimiento no son lo mismo. La Dra. Montes de Oca Coordinadora del Seminario Universitario Institucional sobre Envejecimiento y Vejez (SUIEV) e Investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIS-UNAM), afirma  que la vejez se refiere a una etapa de la vida, la que se experimenta después de los 60 años y por otro lado, el envejecimiento es el proceso que se vive hasta llegar a la vejez al cuál todos y todas  estamos expuestos cada día. Respecto a dicha etapa el Dr. George Leeson, de la Universidad de Oxford, asevera que el problema de la vejez en los países en desarrollo es que las personas llegan a los 60 años enfermas y empobrecidas, lo que provoca serios problemas para el Estado y para sus familias. Con una esperanza de vida que se incrementa 12 minutos a cada hora, las personas vivirán más tiempo, lo que obligará a cambiar el curso de vida como se vive en la actualidad.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el envejecimiento de la población mexicana exige un gasto adicional de 400 mil millones de pesos para el Sistema Nacional de Salud. Las enfermedades crónicas más comunes en la vejez son: hipertensión, diabetes mellitus, enfermedades cerebrovasculares, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca y cáncer. En tanto, los síndromes geriátricos frecuentes entre las personas mayores de 60 años son: déficit visual, déficit auditivo, caídas y anorexia.

Por eso mismo es importante que en los sistemas de salud se sigan reforzando las acciones encaminadas a prevenir la enfermedad y no únicamente a medidas curativas. Es allí donde es fundamental que las personas más jóvenes ahorren para su vejez, pero no solo en cuestiones económicas sino también de salud, ya que ello ayudará a evitar los gastos de una enfermedad a futuro.

Y es así como ha surgido otro aspecto fundamental a considerar que es el económico y que va directamente relacionado al laboral, al igual que los jóvenes, los adultos mayores se han vistos fuertemente afectados por la falta de oportunidades de empleo estable y bien remunerado que actualmente caracterizan al mercado laboral mexicano. No obstante, 30.8% de adultos mayores continúa trabajando o en busca de trabajo. Lo anterior no responde, en gran parte, a una decisión voluntaria, sino principalmente a una necesidad económica. Según el periódico El Economista, en 2011 uno de cada tres adultos mayores con empleo pertenecían al sector informal. Por lo que el INEGI señala que actualmente 47.1% de hombres y 18.8% de mujeres Adultos Mayores se encuentran trabajando, o están en la búsqueda de ocupación remunerada.

De acuerdo con especialistas, para 2050 habrá 166.5 adultos mayores por cada 100 niños, por lo que El Instituto Nacional de Geriatría indica que: “La cobertura universal en salud, sola, no es suficiente; es necesaria la cobertura universal de beneficios y, en el caso específico de las personas adultas mayores, la inclusión de estrategias preventivas, terapéuticas y de rehabilitación oportunas”.

Ante estas cifras y el panorama en general es necesario realizarse diversas preguntas el día de hoy ¿Qué medidas preventivas llevo a cabo para contar con un buen estado de salud? ¿Qué acciones de mejora estoy realizando para alcanzar un bienestar integral? ¿Conozco si tengo acceso a una jubilación, pensión o en que consiste lo realizado por las AFORES?

Sin duda, es necesario que cada una de las personas trabaje en su PLAN DE VIDA, porque si bien es cierto que dichos planes pueden modificarse o presentarse una realidad muy diferente a la esperada, tener trazado un camino puede reducir significativamente  estados de angustia y orientarnos a actuar de la mejor manera.