(55) 56.77.93.07 y (55) 56.77.91.94

Durante años se ha discutido mucho sobre las mamografías las cuales pueden informarnos de alguna detección de cáncer y así detéctalo a tiempo. Varias organizaciones médicas revisaron la literatura científica e hicieron varias recomendaciones: empezar a revisarse a lo 40 años o empezar a los 50. Algunos realizarse la prueba cada año, otras señalaron cada dos años.

Desde la década de 1960, los médicos y las pacientes creen que las mamografías y la detección temprana del cáncer de mama, en combinación con un tratamiento eficaz, salvará vidas. En la actualidad hay al menos 8 importantes ensayos clínicos que muestran las pruebas de detección que pueden salvar la vida a mujeres entre los 50 y 69 años. Desafortunadamente los datos sobre las mujeres de entre 40 y 49 años no son tan claros.

Las mujeres mayores es más fácil detectar cáncer y es más probable que lo padezcan. Cuando un radiólogo interpreta una mamografía o una placa de rayos X, el cáncer se ve de color blanco. Las mamas jóvenes tienen un tejido más denso en comparación con las mamas de mayor edad, una mama más densa se ve de color blanco en una mamografía. Así, en el caso de las mujeres jóvenes, el radiólogo busca algo color blanco sobre un fondo blanco.

Conforme envejece, la mama cambia paulatinamente su apariencia de blanco a negro en una placa de rayos X. En la mama de una mujer de 60 o 70 años, el radiólogo busca algo color blanco sobre un fondo negro, en el caso de las mujeres entre los cuarentas el fondo puede ser de un color blanquecino o grisáceo, dependiendo de la densidad de las mamas de la mujer.

Por medio de modelos matemáticos se calcula que si una mujer de 40 a 49 años se somete a pruebas de detección regularmente disminuirá en un 15% el riesgo de morir a causa del cáncer de mama. Y la detección entre las mujeres de 50 y 70 años el riesgo de muerte es de un 20 y 35%.

Uno de los efectos dañinos de las pruebas en mujeres de entre 40 y 49 años es que algunas han tenido una mala experiencia cuando las llaman para someterse a una revaloración por lo que dejan de someterse a pruebas de detección e incluso se niegan a revisarse cuando tienen 50 o 70 años, cuando la mamografía es una prueba más útil.

Existen datos donde indican que realizar pruebas cada dos años salvan casi tantas vidas (entre 85 y el 90%) que las revisiones anuales,  reduce a la mitad la incidencia de falsos positivos.

Es un hecho que las pruebas de detección de alta calidad revelaran algunas anormalidades que tras una evaluación exhaustiva resultaran no ser cáncer, ninguna organización recomienda las mamografías a las mujeres menores de 40 año en riesgo promedio.

Las mujeres que no tengan antecedentes familiares y que estén en riesgo promedio deberían someterse a una revisión clínica de mamas junto con su evaluación ginecológica de rutina. Estar atentas a su cuerpo y pedir asistencias médica si detectan un cambio en sus mamas.

Las mujeres que tengan antecedentes familiares de cáncer de mama en edades tempranas deben consultar a un médico especialista y realizar todas las pruebas posibles de detección oportuna.

Por otra parte en la actualidad se dice que mamografías no ayudan a la mujer, un estudio del 2009 llevado a cabo por la RSNA (Radiological Society of North America) concluye que dosis bajas de radiación proveniente de la mamografía anual aumenta significativamente los riesgos de cáncer de mama en mujeres con una predisposición genética o familiar al cáncer de mama. El estudio revela que mientras más joven la mujer más alto es el riesgo.

Mujeres con alto riesgo menores de 20 años de edad o expuestas a 5 o más mamografías eran 2.5 veces más propensas a desarrollar cáncer de mama comparado con aquellas no expuestas a los bajos niveles de radiación.

Dr. John W. Gofman una autoridad en el área de los efectos de salud de la radioación ionizante, estima que el 75% de cáncer de mama podría prevenirse evitando o minimizando la exposición a la radiación ionizante. Esto incluye las mamografías, rayos X, y otras fuentes médicas y dentales.