(55) 56.77.93.07 y (55) 56.77.91.94

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un adulto normal debe dormir entre 7 y 8 horas cada noche para obtener un descanso óptimo, tanto físico como mental. A su vez, los efectos de no dormir pueden ser muy graves. Entre ellos, la OMS alerta sobre uno en particular: pasar solo una noche sin dormir, puede originar pérdida del tejido cerebral.

Cuando las horas de sueño no son suficientes o no se logra dormir profundamente, una persona queda literalmente con los nervios a flor de piel. Es frecuente que se muestre altamente irritable o especialmente sensible frente a cualquier tipo de estímulo. Así ha quedado comprobado en varios estudios al respecto.

Un  estudio tomó como base a un grupo de 18 adultos, a quienes se les aplicó un test después de una noche en la que habían dormido bien y luego otro, después de una noche en la que no habían dormido. El test consistía en mostrarles una serie de imágenes que incluían algunas “emocionalmente positivas” (un osito, por ejemplo), otras “emocionalmente negativas” (un cuerpo mutilado) y algunas más que eran neutrales (un cubierto, una silla, etc.).  Todos los participantes fueron monitoreados mediante encefalogramas que permitían observar la actividad de su cerebro. La conclusión final fue que, al no dormir, el cerebro de los participantes se volvía básicamente incapaz de diferenciar emocionalmente las imágenes. La reacción era prácticamente la misma con las imágenes positivas, negativas y neutrales. Según estos científicos, todo esto indicaría que hay descontrol emocional.

En otro estudio llevado a cabo en la Universidad de Bekeley, se pudo establecer que dormir 2 o más horas menos de las necesarias, afecta severamente el lóbulo prefrontal, que es la zona que regula las emociones. El resultado de esto es que la falta de sueño conduce a respuestas más irracionales y primarias.

Matthew Walker, el director de la investigación, señaló que no dormir adecuadamente “rompe los mecanismos que nos protegen de las enfermedades mentales”. Agregó que el sueño restaura los circuitos emocionales y nos permite afrontar mejor los retos de la vida diaria.  Walker también dijo que a pesar de que popularmente se cree que la falta de sueño conduce a un estado de embotamiento y pasividad, lo cierto es que ocurre todo lo contrario. Las personas que no duermen no se vuelven más pasivas, sino un 60% más reactivas, o sea, más violentas y descontroladas.

No solamente el cerebro resulta seriamente afectado por la falta de sueño. No dormir bien también aumenta la probabilidad de que nuestro organismo empiece a sufrirlo directamente a través de una enfermedad. Se sabe, por ejemplo, que el sistema inmunológico resulta afectado. También hay datos que permiten concluir el hecho de que la falta de sueño incide en la diabetes, el cáncer e incluso en la obesidad.

Dicho todo esto, vale la pena que evalúes si estás durmiendo de manera adecuada. El buen sueño es un bien valioso que debemos cuidar y preservar. Sin lugar a dudas, constituye uno de los grandes pilares de nuestra salud mental.

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      Por: Edith Sánchez

Tomado el 12 de marzo de 2018.