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Una contractura es un acortamiento muscular producido por una tensión excesiva.   Cuando se produce una contracción de los músculos los nervios que pasan por las vértebras cervicales quedan comprimidos y se produce la cervicalgia o dolor en la zona cervical.

Ésta nos puede producir distintos síntomas, dependiendo de qué nervios estén afectados: mareos, dolores de vista o de cabeza, zumbidos, hormigueo y/o dolores en los brazos y debilidad muscular. Debido al fuerte dolor se puede producir una clara limitación de los movimientos.

Los músculos están preparados para mantener un cierto grado de tensión a lo largo del día pero, algunas veces, esta tensión aumenta y entonces se produce la contractura.  La tensión y el agarrotamiento de estas contracturas cervicales pueden tener su origen en distintas causas y todas ellas relacionadas con el trabajo:

  • Malas posturas y/o mantener la misma postura durante mucho tiempo.
  • Estrés y tensiones emocionales.
  • Bajas temperaturas y golpes de aire en la zona cervical (muy típicas las causas por el aire acondicionado)
  • Golpes en la zona o lesiones contiguas.

TERAPIAS:

Osteopatía:

Mediante masajes y ejercicios de intensidad, aumenta la irrigación sanguínea en la zona y los músculos van recuperando su función y su movilidad. Así es como irá desapareciendo el dolor y la rigidez causado por las contracturas cervicales. Después del masaje podemos aplicar calor en la zona (mediante cojines cervicales o mantas térmicas) ya que favoreceremos también una mayor circulación.

Técnica Alexander:

Este es un método de reeducación postural que puede eliminar las contracturas cervicales, basándose en el cambio de aquellos gestos corporales que nos perjudican por otros movimientos que favorezcan la relajación muscular.

Shiatsu:

Entre los muchos beneficios de ésta técnica están el tratamiento de los dolores de espalda, la tortícolis y los efectos que pueden producir los accidentes de tráfico en las cervicales (conocido como efecto latigazo).

Se trata de una técnica de origen japonés basada en la presión ejercida con los dedos y las manos en distintos puntos del cuerpo.

Practicar regularmente Yoga, Tai chi o Pilates nos mantendrá en buen estado la musculatura cervical y nos ayudará a prevenir posibles lesiones.

Consejos para prevenir las contracturas cervicales:

Existen también muchos pequeños actos cotidianos que podemos hacer para evitar que aparezcan las contracturas, sobre todo si somos personas propensas a padecer dolores musculares: evitar mantener la misma postura durante largos periodos de tiempo; rotar el cuello de forma suave unos pocos minutos al día y realizar ejercicios que refuercen y den flexibilidad a la columna; practicar deporte de forma regular y hacer actividades que nos permitan estar relajados mentalmente; tener paciencia y evitar los nervios y la ansiedad; protegernos del frío y de los golpes de aire.