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Diariamente nos encontramos con nuevas modas respecto a la alimentación. Nuestra sociedad se encuentra en una tendencia de adoptar hábitos más saludables, pero mientras esto pasa de forma adecuada puede suceder que las personas se vean bombardeadas de información de productos y servicios que prometan solucionar rápidamente y sin esfuerzos algún problema de kilos extra o incluso la cura casi milagrosa de enfermedades; lo que al final puede llevar empeorar la situación de salud actual.

Es necesario no dejarse engañar, ser más críticos en la información que llega a cada uno de nosotros y acudir con los especialistas adecuados para las situaciones diversas relacionadas con la alimentación. Cuando una persona padece de un dolor de muela normalmente acude al dentista, si es necesario comenzar a usar lentes se acude con un oculista, cuando el carro se descompone se lleva al taller con un mecánico, resulta que siguiendo esta línea si se tiene un problema alimenticio se debe de acudir con la nutrióloga.

Hay diversos factores por los que una persona puede y debe acudir con la nutrióloga, y se explican a continuación:

En caso de tener kilitos de más: Anteriormente se pensaba que estar “gordito” era saludable, actualmente México está considerado el segundo país con la mayor población que cuenta con algún grado de sobrepeso u obesidad, y esto se identifica como un problema de salud pública. Se habla sobrepeso cuando se tiene un índice de masa corporal de más de 24.9 kg/ m2. Lo cual puede predisponer a desencadenar enfermedades crónicas degenerativas como diabetes, hipertensión, enfermedades de corazón, hígado, por mencionar algunas.

En caso de tener alguna enfermedad crónica degenerativa: Esta se refiere a Diabetes en su tipo II e Hipertensión arterial, principalmente. Sucede que las personas recién diagnosticadas con este tipo de enfermedades pueden tener una calidad de vida adecuada y si se controlan en etapas tempranas pueden retrasar complicaciones características de la misma enfermedad base como: perdida de la vista, amputación de extremidades, insuficiencia renal, infartos, embolias, por mencionar algunas.

En caso de bajo peso: Por otro lado la desnutrición es un factor importante de riesgo de la salud, se considera desnutrición cuando una persona pierde más del 10% de su peso normal en un periodo menor a dos meses sin razón aparente, lo que refleja un problema de salud importante. La desnutrición puede favorecer infecciones, complicación de enfermedades con las que ya se cuente y disminuir el rendimiento de su vida cotidiana.

Hay varias razones más por las que una persona deberá de acudir a ser asesorado por un profesional de la nutrición, como son, intolerancia alimentos, distención abdominal, estreñimiento, diarreas frecuentes, colitis, hipotiroidismo, hipertiroidismo, cálculos renales, perdida de la función renal, embarazo, lactancia, ablactación (inicio de alimentación a lactantes a partir de los 6 meses), asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), artritis reumatoide, cáncer, entre muchos otros.

Toda enfermedad puede ser tratada desde un punto de vista nutricional y ayudar a complementar los tratamientos médicos, por lo que no dudemos en acudir a consulta, también una visita anual para revisar los hábitos alimenticios, peso, talla y niveles de laboratorio podrá ayudar a prevenir e incluso a detectar tempranamente situaciones o enfermedades.

Actualmente el IMSS cuenta con nutriólogos capacitados y dispuestos a atenderles en las unidades de medicina familiar y hospitales. Es muy fácil identificarlos dentro de las unidades, el perfil de cada uno suele ser empático, solo es necesario programar su cita y en algunas ocasiones se puede solicitar a su médico tratante una referencia para Nutrición. Ya al momento de acudir a su consulta llevar su tarjetón de citas, su último resultado de laboratorio (no mayor a 3 meses) y la mejor actitud para comenzar una nueva aventura.

En la consulta de nutrición un paciente nunca será juzgado por sus hábitos alimenticios actuales, por el contrario lo que se busca es que de forma adecuada y progresiva el individuo logre un equilibrio en su cuerpo, mediante un plan alimenticio adecuado e individualizado. Que tu alimento sea tu medicamento